Mediterraneo - 11/01/2009 - ÁNGEL MARTÍNEZ

Las fábricas de gaseosa, en ´peligro´ de extinción.

La Flor de Espadán es la última empresa de la provincia que se dedica al sector.

Antiguamente ha habido hasta 90 firmas.

La Flor de Espadán es el nombre de la última factoría de gaseosas que sobrevive en la provincia de Castellón, en la localidad de Suera. Su propietario, Pascual Ballester, asegura a este rotativo que "antiguamente había 90 fábricas pero todas han cerrado por falta de rentabilidad al no poder competir con las grandes firmas de producción masificada".

La pequeña empresa conserva el sistema artesanal de botella por botella con el cerrado manual del tapón de brida que no puede hacer una máquina, sino las manos del operario, Pepe, un hombre que lleva 40 años trabajando con la familia Ballester, cuyo titular heredó el negocio de su suegro, quien compró dos firmas que estaban ubicadas en el municipio de Azuébar, aunque finalmente optó por concentrar la totalidad de la producción en Suera

"Eran otros tiempos cuando el consumo se enfocaba a los particulares que devolvían los envases para su reutilización. Al contrario de ahora que son de plástico o de vidrio desechable", señala Pascual, mientras defiende que esa forma de trabajar era ecológica porque una misma botella podía ser rellenada miles de veces. "Tengo aquí envases con el teléfono número 6, algo que no he conocido yo en 40 años", apunta Ballester.

Una receta original

Por su parte, Pepe reconoce que la tradicional llimonà tiene su secreto como las bebidas coladas con implantación mundial, aunque el ingrediente principal no es otro que el agua de la Sierra de Espadán que le aporta una calidad que es superior. Otros ingredientes son la sacarina, los cítricos, esencias de limón y sal.

La maquinaria se divide en un tramo de lavado de envases, una dosificadora de jarabe, la llenadora y la mezcladora de agua con gas. Llama la atención el último tramo del mecanismo donde hay dos sopletes que sellan el plástico que protege el tapón.

El artesano explica que "se nos exigen las mismas condiciones de salubridad que a las grandes firmas. Lo cierto es que mantenemos la marca por afición y fidelidad a nuestros antepasados, porque nos llega justo para sacarnos el jornal".

Reparto comarcal

La red de distribución se centra en la comarca con poblaciones vecinas como pueden ser Onda o la Vall d´Uixó, y principalmente se reparten en pequeñas tiendas de ultramarinos (que cada día quedan menos) y a establecimientos hosteleros. La producción anual oscila entre las 20 y las 30.000 cajas.

A pesar de las dificultades y de la presión fiscal que ahoga a la pequeña empresa, sobre todo ahora en plena crisis, su maquinaria sigue produciendo la gaseosa que será fiel compañera del vino de la tierra durante los almuerzos y comidas entre amigos en los pueblos castellonenses. Y si además se trata de un producto de la tierra como La Flor de Espadán ofrece la garantía de medio siglo de tradición familiar por encima de los intereses económicos que condicionan el mercado actual.

 

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LasProvincias.es . 20080607

La Alqueria Blanca

Refrescantes limonadas


En el capítulo número 34, que se emitirá el domingo 15 de junio, los espectadores podrán conocer cómo eran las máquinas de una fábrica de gaseosas y encontrarán entre el decorado las típicas botellas de cristal con el tapón de cerámica y el gancho metálico. Todo este material ha sido cedido por una empresa de limonadas que todavía funciona en Suera, en la sierra de Espadán. "Al parecer, los de la serie fueron a Azuébar a buscar a los antiguos propietarios de una fábrica y allí les dijeron que la actual empresa estaba en Suera. Así es que vinieron y nos preguntaron si podíamos dejar el material. Yo les comenté que en una vieja granja teníamos guardada la maquinaria que había estado en funcionamiento hasta hace 11 años. Así es que lo recuperamos y les dejé máquinas, cajones de maderas y los envases de limonada", indica Pascual Ballester.

Lo curioso del asunto es que envió a su cuñado y a un trabajador a montar la maquinaria y a hacerla funcionar en el decorado interior de la serie, que está en la Ciudad de la Luz, en Alicante. Ballester explica que en la sierra de Espadán había muchas empresas que hacían limonadas y "ahora sólo quedamos nosotros y una en Traiguera. Las marcas que nosotros comercializamos son La Flor de Espadán, Ricsana y El Cid", añade Pascual Ballester, yerno del propietario, de la familia Martí.